Tips y Recomendaciones

Montar en bici es una actividad emocionante y saludable, bien sea si la ejerces con fines recreativos o deportivos, por lo que nos resulta comprensible que quieras usar tu bicicleta constantemente y te alentamos a que sigas con este maravilloso estilo de vida. Aun así, debes tener en cuenta que este uso continuo genera un desgaste progresivo (situación apenas normal), pero si no tienes los cuidados adecuados con tu bicicleta, dicho desgaste se puede acelerar, causando un mal funcionamiento más pronto de lo esperado, originando así, averías graves en partes fundamentales.

Es cierto que puedes llevar a revisar tu bici a un taller de confianza para mantenerla en perfectas condiciones, pero aquí te brindamos estos consejos que puedes seguir desde casa para que la visita al mecánico sea menos frecuente.

Guarda tu bicicleta en lugares adecuados

El lugar en el que almacenas la bici es un aspecto fundamental para mantenerla en buen estado, ya que es aquí donde pasará la mayor parte del tiempo, por tal motivo, procura que el sitio en el que guardas tu bicicleta sea un lugar con poca humedad, pues este factor puede generar oxidación en las partes que sean de acero.

Protege tu bicicleta de la intemperie

Siguiendo la recomendación anterior, procura no dejar tu bici expuesta a los 4 elementos durante largos periodos de tiempo, puesto que el agua combinada con el sol oxidará las partes de acero, dañará la pintura y tostará la goma de las llantas, las altas temperaturas resecarán las partes mecánicas que necesitan estar lubricadas y el polvo se adherirá al sistema de arrastre (cadena, plato, piñón o pacha), causando una fricción inadecuada entre las partes la próxima vez que vuelvas a pedalear.

Limpia las partes de tu bicicleta

En el caso que la tierra o el polvo se haya colado a las partes de tu bici, lo ideal será darle una limpieza para librarla de estos residuos. Puedes hacerlo cada que la utilices o una vez a la semana; lo importante es que seas constante.

De los consejos que te estamos brindando, este puede ser el más trabajoso, puesto que no todas las partes de la bicicleta se limpian de la misma manera ni con las mismas sustancias, aunque puedes usar agua con detergente para eliminar la mugre y la grasa en general sin mayores complicaciones, recordando que siempre debes secar muy bien la bici después de este proceso.

Si buscas una limpieza más profunda y efectiva para la cadena, plato, piñón o pacha, puedes utilizar líquidos desengrasantes posterior al lavado general, procurando juagar cualquier residuo del producto desengrasante después que este haya actuado.

Eso sí, NUNCA utilices gasolina, A.C.P.M. ni disolventes para limpiar alguna de las partes, pues estas sustancias pueden alterar la resistencia y calidad de los materiales que componen las llantas, las pastillas de frenos, los mangos y el sillín, además de afectar permanentemente el funcionamiento de los rodamientos.

Lubricar la cadena

Una buena limpieza de la cadena, plato, piñón y/o pacha permite que el proceso de lubricación de estas piezas sea más efectivo. La cadena es el elemento que más se ve afectado cuando usas tu bici porque es esta parte la que recibe el esfuerzo del movimiento de tus piernas y lo transmite a la rueda trasera y además, es a la que más se le adhiere la mugre de los terrenos. Por tal razón, para garantizar que tu desplazamiento sea cómodo, siempre debes utilizar aceites lubricantes de buena calidad, pues las sustancias con deficiente desempeño solo crearán una capa pegajosa/viscosa que resultará abrasiva para la transmisión de la bicicleta.

Cuida tus frenos

En Almacén Ciclo Coppi nos preocupamos por tu seguridad en la vía y gran parte de ella depende del buen estado de los frenos, por tanto, este será el consejo más específico y con más contenido.

Si tu bicicleta usa frenos de herradura, V-Brake, U-Brake o de disco mecánico, siempre debes corroborar que, al momento de ejercer presión en las maniguetas de freno, las ruedas se detengan, así como deben girar libremente si no se están presionando las maniguetas. Si uno de estos casos no se cumple, tendrás que ajustar la tensión de los cables, bien sea desde el regulador de tensión ubicado al final de la manigueta o desde el “mico” que sujeta el cable directamente en la herradura o mordaza.

También debes revisar que, en el caso de los frenos que no sean de disco, las pastillas entren en contacto con la pestaña del rin al momento de accionar la manigueta. Si tus frenos son de disco, debes cerciorarte que la rueda se encuentre bien centrada y el disco no presente torceduras para evitar que este roce con las mordazas de manera irregular.

Adicionalmente, evita frenar de manera prolongada si vas descendiendo a menos que sea necesario; al frenar durante mucho tiempo a grandes velocidades, calientas las pastillas de tus frenos y corres el riesgo de cristalizarlas, reduciendo así su efectividad. Para evitar esta situación, te recomendamos controlar tu velocidad frenando en intervalos pequeños y oportunos durante los descensos.

Si usas frenos hidráulicos y encuentras algún tipo de problema de frenado que no tenga relación con el centrado de la rueda o el disco, te recomendamos que acudas a un centro de servicio técnico de confianza, pues puede que tus frenos requieran ser purgados.

Por último, puedes limpiar las pastillas de freno y las superficies de contacto como los discos o la pestaña de los rines con alcohol, bien sea antiséptico o isopropílico. Evita a toda costa que estas partes se vean contaminadas por lubricantes, sustancias grasosas o resinosas, pues esto afectará considerablemente la efectividad del frenado.

Revisa tus llantas

Es muy común que el aire de las llantas se escape con el tiempo sin que esto signifique que hayas sufrido un pinchazo, por tanto, te recomendamos que, antes de usar tu bici, siempre revises que la presión del aire sea la necesaria para soportar tu peso y los cambios en el terreno para evitar que estas sufran de algún tipo de rajadura. Recuerda que cada llanta indica la presión ideal con la que debe ser inflada para funcionar de manera óptima, pero si no cuentas con un inflador con barómetro, puedes guiarte presionando la llanta con tus dedos hasta que sientas que tiene la presión justa.

Cuida las bicicletas de tus hijos

Todos los consejos anteriores aplican igualmente para las bicis de los más chiquitos de la casa, pero estas, a su vez, requieren de un cuidado adicional que tiene que ver con el peso. Cada bicicleta infantil se encuentra diseñada para un rango de estatura y peso determinado por la edad, siendo las bicicletas de rin 12” ideales para niños(as) de 1.5 a 3 años, las de rin 16” de 3 a 6 años y las de rin 20” de 6 a 11 años. Por lo tanto, teniendo en cuenta la información que te acabamos de proporcionar, no permitas que personas que no se encuentren dentro de los rangos ideales usen las bicicletas de tus hijos, pues esto puede ocasionar daños en las ruedas auxiliares, tubo de silla, codo y en el peor de los casos, un daño irreparable en el marco.

Por último...

Recuerda hacer revisar tu bici en un centro de servicio técnico en intervalos entre 2 a 6 meses, dependiendo de la frecuencia con que la uses o cada que encuentres una anomalía en alguna de sus partes para garantizar su perfecto funcionamiento.

Esperamos que con estos tips y recomendaciones puedas disfrutar de tu bicicleta junto a tus seres queridos y experimentes a plenitud las bondades de esta maravillosa actividad llamada ciclismo. Desde Almacén Ciclo Coppi te enviamos un saludo. Nos vemos en la vía.

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